Conforme se
vienen dando los sucesos recientes, tenemos un ambiente de inestabilidad
económica y política dinámica, lo que trae consigo (necesaria y naturalmente),
problemas sociales con las comunidades del entorno del desarrollo de la
actividad productiva en proceso.
Ello conlleva,
en particular, a generar desconfianza entre los miembros de la comunidad para con la empresa, haciendo ver
que esta no cumplirá con los compromisos previamente asumidos.
Consecuencia
inmediata, las discusiones y acuerdos entre los representantes de la empresa,
comunidad y stakeholders cada vez se harán más laboriosas y muy probable, se
empiece a desconfiar de lo que esta pueda ofrecer.
Sin embargo, las
relaciones entre empresa y comunidades del entorno, así como con sus
stakeholders, tienen necesariamente que mantenerse vigentes y en buena
disposición, pues de otro modo, surgirán conflictos y por ende mayores costos y
gastos no previstos.
Cabe aquí la
pregunta de rigor: qué hacer y cómo?
En primer lugar,
no quedarse “inmóviles”, en estos tiempos de volatilidad económica y con un
proceso electoral en ciernes, hay que persuadir, actuar y resolver con mayor
celeridad, estar atentos y siempre presentes en la comunidad.
Por ejemplo:
muchas veces olvidamos los recursos que cuenta el Estado para favorecer a las
poblaciones vulnerables, pues aquí tenemos una primer herramienta a ser
empleada, averigüemos acerca de estos ahorros y las características y
condiciones (capacitaciones, dictado de cursos técnicos, fondos no retornables,
entre otros), para acceder a estos, veamos las posibilidades reales que tenemos
de disponer de ellos en favor de la comunidad. Asimismo, acerquemos a las ONG’s
que previa verificación, podrán aportar en beneficio de las comunidades.
Esto dado que en
la actualidad ninguna empresa del sector extractivo dispondrá abiertamente de
fondos para ser incrementados a las comunidades, ya están al límite con sus
costos operativos, por tanto el margen para ser elevado en comunidades, será
mínimo y por ende, es muy probable que algunos proyectos que estaban previstos
ejecutarse en la comunidad, no se lleven a cabo por esta limitante.
Como he
mencionado, la actual coyuntura económica se mantendrá aún por unos buenos
meses, aunque nadie es pitonisa para adivinar hasta cuando, si debemos estar en
permanente y vivo contacto con las comunidades, que la comunidad vea y sienta
la presencia de la empresa, que no los ha “abandonado y olvidado” pese al ajuste
económico que se viene dando.
Otro punto muy
importante e indispensable a tener presente, es el compromiso de toda la
organización, desde los accionistas hasta el rango base de la empresa, todos
deben comulgar una sola idea, la Responsabilidad Social, esta deber ser una
sola, un solo mensaje como empresa, es decir, el compromiso de la empresa tiene
que ser uno solo, toda la organización necesariamente deberá mantener una
activa política de Responsabilidad Social para con las comunidades y
stakeholders.
En este punto la
prevención es vital, debemos como empresa anticipar cualquier posible o
probable conflicto, estar monitoreando constantemente a las comunidades e
incluso a los contratistas, proveedores, y cualquier stakeholders, pues de
ellos también puede nacer un conflicto, con esto, refuerzo lo mencionado
anteriormente: monitoreo de la zona; presencia constante y continua,
retroalimentación de información.
Y llegado a este
punto, toco uno gravitante: comunicación oportuna, decir en su debido y
adecuado momento la verdad por más dura que esta sea; ser honestos y
transparentes con la comunidad y stakeholders.
Muchas
veces callamos lo malo, no informamos acerca del recorte presupuestal ni la
realidad económica que se vive en la empresa, pensamos que al no decirlo, no
pasará nada, pero como también
lo hemos vivido, esto no es exacto, es peor callar, la verdad siempre saldrá a
flote.
Aunque la
noticia que debemos dar a la comunidad sea negativa, es mejor darla con
oportunidad y anticipación, no esperar que la acción suceda, si anticipamos,
esto nos permitirá poder argumentar y sostener con mayor fortaleza nuestro
anuncio y estar debidamente preparados para enfrentar la crítica con mayor
solidez que estando ya propiamente en medio de un conflicto, en donde la
empresa estará tildada de mentirosa y cualquier argumento que esbocemos, será
rechazado de plano.
Los rumores que
se generan en la comunidad ante una inacción o dejadez de la empresa, son
palpables a corto plazo, con toda seguridad estos afectarán la relación empresa
– comunidad, se fragmentará la confianza y entraremos en una espiral de
conflicto.
Resumiendo este
artículo: es mejor anticipar y trabajar concienzudamente, hablar con
oportunidad, transparencia y objetividad, involucrar a todas las partes,
mantener permanente presencia, retroalimentarnos de la información y estar en constante
y permanente monitoreo de la actualidad..
Jorge Adrianzén Prato.
Consultor Senior
Responsabilidad Social & Relaciones Comunitarias.